
El deseo de algunos de saber la relación intrínseca existente entre esa pieza y yo, entre aquella representación y mi vida, me forzó a iniciar una nueva lectura de la existencia a partir de ese Jesús sentado, sonriente, descansado, en actitud de atención y escucha… como en expectativa.
Lo ves y es imposible no sentir un lazo inexplicable con esta pieza, una conexión que te recuerda lo cercano, humano, alegre y lleno de vida que es El Maestro.
ResponderEliminarGracias, Julieta, y a todos los colaboradores que lo ayudaron a levantarse una vez más ya que con su historia y al tenerlo cerca es imposible no tener valor para salir adelante.
Gracias por darle vida a esos ojos que te hablan, que te dan paz y te recuerdan quien eres cuando puede estés un poco distraído...
Gracias por traer a la Tierra un pedacito de Cielo que renueva la Fe de quienes logran sentir la energía y el amor que transmite!